EL DUELO: UN VIAJE CON TUS OJOS ABIERTOS.

Publicado por en / 0 Comentarios

Desde que nacemos y nos separan de nuestra madre perdemos, cuando fallece un amigo o un familiar, perdemos, cuando rompemos con nuestra pareja, perdemos, ante una crisis personal o de identidad, perdemos, cuando nos vemos obligadas a emigrar, perdemos. Si bien la intensidad y las características de estas pueden variar en gran medida en función del grado de vinculación emocional o de la propia naturaleza de la pérdida, en cualquier caso en todas ellas pasamos por un proceso de Duelo.

Entendiendo este, como un proceso psicológico que nos enfrenta a dichas ausencias, y que consiste principalmente en la adaptación emocional, la capacidad de convivir, encajar y elaborar de una manera constructiva todo ese conjunto de pérdidas en cada momento. Así que empecemos a pensar en el duelo como un viaje.

Un viaje que casi siempre suele ser duro y costoso, en el que tú tienes mucho que decir y elegir. Puedes optar por viajar con los ojos cerrados, escondida, como si el viaje fuera un eterno túnel que quieres pasar cuanto antes y del que no quieres saber o aprender nada. Viajar haciéndote la dormida. Quizá pienses que así no sufres, pero créeme, tarde o temprano despiertas y tomas conciencia de la pérdida y de que ya no estás en el punto del que partiste.

Puedes elegir abrir los ojos, incluso de vez en cuando mirar la vida por la ventanilla, poner tu atención en otras cosas (además de en tus pensamientos). Puedes escoger el camino. Tal vez fue la vida, el destino, Dios (o como quieras definirlo), quien quiso que iniciaras este viaje, seguramente no tuviste mucho que ver en esa decisión. Pero si que vas a poder elegir y diseñar ese viaje que comienza a partir de ahora: qué paradas hacer, de quién acompañarte, qué destinos visitar, etc. Y es que, como dijo Buda, “el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”.

Por tanto, es importante que sepas interpretar racionalmente lo que estás sintiendo para no crearte otros problemas que no solo no te dejarán avanzar en el duelo, sino que te provocarán un sufrimiento extra a través de manifestar una serie de síntomas que percibimos como negativos y que nos provocan gran malestar. Sin embargo, no todos pueden considerarse patológicos o disfuncionales, pues hay una parte (en su mayoría) que son, simplemente, la exteriorización normal de tu paso por las distintas etapas del duelo.

No olvidemos que “El duelo es un proceso, no un estado”. Anne Grant

Deja tu comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>